Requiescat Salinger

Compartiendo

Te lo escribo hijo mío para que no lo olvides y corras lo más lejos que puedas. Se trata de paz. Se trata de condescendencia. Se trata de una modulación del ser, para poder andar sin provocar a nadie, porque de alguna forma somos todos familia. Si te lo estoy diciendo hasta hoy es porque no me queda opción, y lo que sucede es que me ha tomado tiempo el encontrar los parámetros definitivos, pero de antemano sé que es imposible llegar al estado ideal de lo que sería, una categoría de indiferencia, en la cual cada vez, paso a paso, me desenvuelvo mejor y quiero que tú hagas lo mismo. He encontrado la parte importante, la que más te servirá, he notado que todo consiste en un manejo adecuado de lo que conoces y de lo que sientes, simplemente debes renunciar a ello, si lo prefieres, usaremos el termino apartarse momentáneamente, que en definitivo suena más sutil. Debes hacerlo para poder evitar esa tentación incontrolable de expresar datos que indiquen que los has adelantado en alguna forma, que has estado en ese sitio prohibido, donde automáticamente y sin tu consentimiento juraste nunca estar por el simple hecho de estar entre ellos, nosotros, los de misma condición y circunstancia. Todo aspirante a esta paz que propongo debe bloquear todo lo que produzca movimiento de emociones, alguien podría notarlo, y esto lo enfurecería, pues no hay nada ahí, por qué diablos haces alarde. Debes ser capaz de admitir que la oscuridad reina en el origen del arco iris, enmudecer el interés, adormecer los sentidos, andar tan sólo concentrado en el suelo, en sus líneas, sin pisarlas, evitarlo a toda costa, al menos se puede volver divertido, pero por favor, trata de hacer éste desprendimiento solamente cuando te sea absolutamente necesario pues siempre se corre el riesgo de no poder regresar. Después de todo siempre hay momentos en que el público se va a dormir y puedes andar desnudo con tus impulsos, siempre acompañándote la música de tu voluntad, tu verdadera intención hacia la vida.

Copying Beethoven



Hold Down

Y pronuncio un hasta luego exento de melancolía a mi encuentro con la libertad, nuestro futuro romance por lo pronto fue un espejismo, al menos por ahora, pero advierto que luego volverás a tener noticias mías. Y aprovecho para decirle adiós también a esta actitud insoportable que cargo y que tanto disfruté usar, tendré que censurarte un poco para poder pasar desapercibido dentro los límites que impone la sociedad, tal como siempre ha sido ya que la huida ha sido pospuesta. Todo al parecer fue un malentendido, uno esperanzador, discorde a lo que estoy acostumbrado a presenciar, pues, si hay algo constante es que las circunstancias (de paso les digo Gracias) siempre han impedido que sufra de la tan común infelicidad byronica, aunque difícilmente en mi situación se trate de una búsqueda de la felicidad. Fue relativamente poco el tiempo que duró encendida la vela libertadora, pero lo suficiente para traerme nuevos paisajes mentales, todos ellos decorados en color verde vida, y en todos tenía mi entrada wagneriana siempre luciendo una corruscante sonrisa. Ésta vela me prometió un cambio total de piel, mudaría de tiempo, mudaría de personas, volvería otra vez al camino que no resulta tan áspero, por el cual creo poder caminar descalzo. Creo, aún, desgraciadamente, no lo sé. Pero lo que sí sé es que, definitivamente, por ese voy a andar. Prometo mantener el entusiasmo intacto, no me cuesta nada esperar un poco más. Mis planes, mi reacción al verte se mantienen inmutables a lo planeado, correré a abrazarte como te lo dije alguna vez, daremos vueltas abrazados mientras llueven tulipanes y el tiempo avanza lentamente.

No Hay Tiempo…

Eclesiastes

Profeta

Cuando estas palabras sean dichas no has de temer, Oh profeta, no han de pesarte. Enfáticamente eres mi elegido, y benditos son los ojos que te verán con alegría. Sin embargo, a ti te esconderé bajo una máscara de dolor: quienes te vean temerán por tu caída: mientras que yo, te levantaré.
En vano gritarán la aberración de que tú no significas nada; lo revelarás; sacarás provecho: son los esclavos de Porque: Esos no están en mí. Pon las pausas como quieras; ¿las letras? no las cambies ni en estilo ni en valor.

Cuando estas palabras sean dichas no has de temer, Oh profeta, no han de pesarte. Enfáticamente eres mi elegido, y benditos son los ojos que te verán con alegría. Sin embargo, a ti te esconderé bajo una máscara de dolor: quienes te vean temerán por tu caída: mientras que yo, te levantaré.

En vano gritarán la aberración de que tú no significas nada; lo revelarás; sacarás provecho: son los esclavos de Porque: Esos no están en mí. Pon las pausas como quieras; ¿las letras? no las cambies ni en estilo ni en valor.

El libro de la Ley

CAÍN

Que has hecho con tu hermano, preguntó, y caín respondió con otra pregunta, Soy yo acaso el guardaespaldas de mi hermano, Lo has matado, Así es, pero el primer culpable eres tú, yo habría dado mi vida por su vida si tú no hubieses destruido la mía, Quise ponerte a prueba, Y quién eres para poner a prueba lo que tú mismo has creado, Soy el dueño soberano de todas las cosas, Y de todos los seres, dirás, pero no de mi persona ni de mi libertad, Libertad para matar, Como tú fuiste libre para dejar que matara a abel cuando estaba en tus manos evitarlo, hubiera bastado que durante un momento abandonaras la soberbia de la infalibilidad que compartes con todos los demás dioses, hubiera bastado que por un momento fueses de verdad misericordioso, que aceptases mi ofrenda con humildad, simplemente porque no deberías  rechazarla, porque los dioses, y tú como todos los otros, tenéis deberes para con aquellos a quienes decís que habéis creado, Ese discurso es sedicioso, Es posible que lo sea, pero te garantizo que, si yo fuera dios, diría todos los días, Benditos sean los que eligieron la sedición porque de ellos será el reino de la tierra, Sacrilegio, Lo será, pero en cualquier caso nunca mayor que el tuyo, que permitiste que abel muriera, Tú has sido quien lo ha matado, Sí, es verdad, yo fui el brazo ejecutor, pero la sentencia fue dictada por ti, La sangre que está ahí no la derramé yo, caín podía haber elegido entre el bien y el mal, si eligió el mal pagará por eso, Tan ladrón es el va a la viña como el que se queda vigilando al guarda, dijo caín.

Llévate contigo a tu único hijo, isaac, a quien tanto quieres, vete a la región del moria, y me lo ofreces en sacrificio sobre uno de los montes que te indicaré. El lector ha leído bien, el señor ordenó a abraham que le sacrificase al propio hijo, con la mayor simplicidad lo hizo, como quien pide un vaso de agua cuando se tiene sed, lo que significa que era costumbre suya, y muy arraigada. Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que abraham mandara al señor a la mierda, pero no fue así. A la mañana siguiente, el desnaturalizado padre se levantó temprano para poner los arreos en el burro, preparó la leña para el fuego del sacrificio y se puso en camino hacia el lugar que el señor le había indicado, llevando consigo dos criados y a su hijo isaac. Al tercer día de viaje, abraham vio de lejos el sitio señalado. Les dijo entonces a los criados, Quedaos aquí con el burro que yo voy hasta más arriba con el niño para adorar al señor y después regresaremos hasta donde estáis. Es decir, además de ser tan hijo de puta como el señor, abraham era un refinado mentiroso, dispuesto a engañar a cualquiera con su lengua bífida.

José Saramago, Caín

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