Reyes

¡Es más! no piensen en cambiar: serán como son y no de otra manera. Por esto, los Reyes de la tierra serán siempre los Reyes: y los esclavos les servirán. Nadie será derribado o ascendido: todo es como siempre ha sido. Sin embargo, mis servidores van enmascarados: quizá aquel mendigo sea un Rey. Un Rey puede escoger las ropas que deseé: no hay prueba cierta: pero un mendigo no puede esconder su pobreza. ¡Ten cuidado! ¡Ama a todos, quizá algún Rey vaya disfrazado! ¿Tú lo crees? ¡Imbécil! Si es un Rey, no puedes hacerle daño.

El libro de la Ley

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Por ejemplo si una persona camina entre nosotros, Usted sólo verá su lado izquierdo, mientras que yo sólo veo su lado derecho, pero no por ello dejamos de estar de acuerdo en que se trata de la misma persona, aunque discrepemos en lo que pensamos sobre su apariencia física y sobre sus cualidades. La convicción de la identidad se hace más fuerte a medida de que lo veamos más a menudo y lleguemos a conocerle mejor. Y de cualquier manera, nunca sabremos absolutamente más de dicha persona, sólo reconoceremos de ella lo que tengamos impresionado en nuestras respectivas mentes.
Todos somos tratados como criaturas imbéciles. Los impuestos, el consumo, la jornada laboral, las leyes de tránsito, el acaloramiento dominical, la censura, en fin, que no se fían de nuestro arbitrio ni para cruzar la calle. El fascismo es igual al comunismo, y por añadidura deshonesto. Los dictadores suprimen toda expresión artística: literatura, pintura, teatro, música, medios de información y todo aquello que no coincide con sus exigencias; sin embargo, el mundo sólo se pone en marcha por la luz del genio. El rebaño será destruido en masa.

Por ejemplo si una persona camina entre nosotros, Usted sólo verá su lado izquierdo, mientras que yo sólo veo su lado derecho, pero no por ello dejamos de estar de acuerdo en que se trata de la misma persona, aunque discrepemos en lo que pensamos sobre su apariencia física y sobre sus cualidades. La convicción de la identidad se hace más fuerte a medida de que lo veamos más a menudo y lleguemos a conocerle mejor. Y de cualquier manera, nunca sabremos absolutamente más de dicha persona, sólo reconoceremos de ella lo que tengamos impresionado en nuestras respectivas mentes.

Todos somos tratados como criaturas imbéciles. Los impuestos, el consumo, la jornada laboral, las leyes de tránsito, el acaloramiento dominical, la censura, en fin, que no se fían de nuestro arbitrio ni para cruzar la calle. El fascismo es igual al comunismo, y por añadidura deshonesto. Los dictadores suprimen toda expresión artística: literatura, pintura, teatro, música, medios de información y todo aquello que no coincide con sus exigencias; sin embargo, el mundo sólo se pone en marcha por la luz del genio. El rebaño será destruido en masa.

El libro de la Ley

LA LEY DE THELEMA

La Ley está hecha de tu voluntad.”

La Ley es Amor, el amor bajo la voluntad.”

No hay más Ley: Haz tu voluntad.”

Aleister Crowley es por mucho el hombre más simpático del mundo.

Facebook

Toda la banalidad y crueldad de Facebook caen sobre mí.

El Pacto

By working faithfully eight hours a day you may eventually get to be boss and work twelve hours a day. Robert Frost

Y es que la culpabilidad me acecha, rompí el pacto con mis sagrados tutores, y por años he sido un disidente de la paradoja ética que con tanto cariño me enseñaron sin otra motivación que mi superación personal, para que alcanzara el estatus oficial de consumidor realizado, y ahora después de mucho tiempo de no perseguir la corona que me haría feliz, me invade el arrepentimiento y quisiera que la lección se repitiera y que esta vez fuera más severa. Han pasado aproximadamente cincuenta plenilunios desde que aprobaron mi salida al mundo, al cruel mundo y aún es hora que no he cumplido en su totalidad la parte que me corresponde del pacto, el cual, conforme avanza la línea de tiempo me parece menos atractivo, después de todo la lección número uno fue: ¿Qué obtengo yo de esto?

¿Cuál es el pacto?

Es tal mi cinismo que casi no lo recuerdo, tengo que hacer memoria de mi vida pasada que a su vez trae un tren simbiótico de verdades y consecuencias, de errores y promesas con cara de mentira, que salvo por un par de personas que conocí y a que ahora tengo un sano historial crediticio, cuesta mucho ir atrás a recoger un par de imágenes y evidencia sin sentir que fue un total desperdicio de tiempo.

La brillante escuela que fue la culminación de mi educación era una, la llamaré universidad, era una universidad de una mediana población que dentro de la región tiene un rol bastante importante, no era la peor, ni era la mejor, y eso le es irrelevante, su principal meta es generar empleados suficientes para las tres principales empresas que conforman su jurisdicción. Y lo hace muy bien, más del ochenta por ciento de personas que conocí ejercen su vasto conocimiento en alguna de ellas. ¿Y los demás?, descarriados, pero ya reconocerán su error cuando extrañen su hogar y volverán a remendar el colosal error, las malas decisiones se compensan mucho mejor poniendo de rodillas el carácter, volverán llenos de zalemas a ofrecer.

Recuerdo que durante años fuimos taladrados cerebralmente hasta lograr en nosotros un paradigma de estrecha visión, no hubo axón que sobreviviera a los constantes ataques, de esta parte el único recuerdo lo dejaron en palabras cicatrizadas, que serían la lección numero dos: Sin incentivo económico las ideas no existen, la creación es un acto que depende de ser remunerado. Acudimos a cientos de clases donde profesores armados con un manual y un cheque mensual peroraban como una empresa sana debería estar constituida, o como nuestro adecuado comportamiento corporativo nos conduciría al éxito. El portar las cadenas y loarlas se volvería insoslayable para cualquiera, y ésa era la magna estrategia, todos notarían el compromiso impreso en cada acto y nuestro futuro estaba garantizado. Técnicamente no tengo queja alguna, fuimos adiestrados para ser buenos obreros, donde se nos prometió que con nuestro esfuerzo y la correcta utilización de herramientas financieras, tales como el ahorro y el uso de créditos bancarios podríamos llegar a la cúspide del ser, llegar a estar bien posicionados en el ciclo de consumo, parafraseando a Sallinger, podríamos comprar incluso un Cadillac.

Y si me preguntas ¿Fue efectivo este método?, sin recurrir a una endoscopia, mi respuesta es: la persona de carácter más fuerte, más enfocada y que más me ha inspirado en la vida ahora se perfila a ser empresario. Que orgullo, yo conocí a ese láser imparable cuando era un sencillo obrero.

En verdad que es un sueño, por fin ser parte de la oferta y la demanda, muchos todavía permanecen en la extática posición que les provoca el generar ingresos, ampliar el umbral de la capacidad de adquisición, elevar el estilo de vida con productos cada vez más extravagantes cuya utilidad y relevancia puede ser expresada con un cero enorme, radiante, caro y elegante. Es un hecho científico que rodeados de bienes eyaculamos con tranquilidad, pues estamos concientes de que mientras intercambiemos más de la mitad de la vida aseguraremos tener mercancía, nunca nos faltara ninguno de esos objetos que garantizan la obsolescencia del alma. Paladines de una economía saludable y creciente, evitando la pauperización y llevando nuestras nociones del mundo a cada rincón con credenciales que nos avalan como aptos para toma de decisiones a una escala miniatura, pero que después de todo un gran sistema se compone de pequeños engranes para funcionar, todos nosotros impulsamos la rotación de la tierra con la suma de nuestras acciones. Geográficamente todo evoluciona de igual manera, al salir de ahí el mundo pasó de ser una gigante extensión territorial a un diminuto punto en un mapa, cuyo diámetro se extendía entre mi lugar de trabajo y la casa que obtendría gracias al fondo destinado a nosotros, los que forjan con sus manos el mundo. Ese santuario donde viviré con mi  esposa y mis hermosos hijos.

Es un cuento de hadas, lo sé, todo es utópico y maravilloso, y todavía puede mejorar con un aumento de sueldo, pero volviendo a mi calamitosa realidad, la verdad es que no formo parte de ese paraíso, por fin, lo he recordado, ese era el pacto y no lo estoy cumpliendo, ¿Por qué?, la respuesta es muy sencilla, soy un enfermo crónico y al parecer no hay cura ni tratamiento. No pudieron contra mi mediocridad, nada puede y así ha sido siempre, de cada cosa que me enseñaron solo capte la mitad, de cada camino que he emprendido siempre recorro la mitad, incluso de aquella frase que sacudió mi ser, recuerdo solo el cincuenta por ciento de sus palabras. Antes me era imperceptible pero ahora que estoy tan fuera de forma y que además desaprendí esa mitad, puedo ver el espantapájaros que dejaron deliberadamente entre las nubes para todo aquel que osara salir de los limites de un espécimen destinado a un trabajo que no incluía el uso de la creatividad u otras actividades donde intervenga algo más que la virtud del maniquí en piloto automático que representábamos.

Cumpliendo con la cuota autoimpuesta de 1% de honestidad en cada cosa que haga, y para explicar lo que el mundo laboral me ha hecho citaré al cardenal Octaviano degli Ubaldini, “Puedo afirmar, que si existe el alma, yo he perdido la mía al servicio de los gibelinos”.

Voragine

La peor de las esferas me espera por haber encontrado e ignorado el hilo de Ariadna.

Dies Irae

Y fue de esas veces en que molestas al mismísimo Morfeo por el estruendo que producen los parpados al caer.

Y cerré mi gran boca. Con la tentativa de sellarla coloque mi mano derecha sobre ella; al instante recapacite y mejor cambie de mano, y me dije, en serio que ésta vez no vas a cuestionar la inusual escena que estas presenciando, vas a recibir la invitación a pies juntillas, por Dios que sólo es soltar un poco el cuerpo y dejarse llevar. La corriente hará todo el trabajo tú relájate. Esta noche no juzgaras, no habrá turno al habla, sólo vas a escuchar, realmente escuchar. El giro planteado olía a nuevo y aún tenia los plásticos, definitivamente podría acostumbrarme a éste estilo de situaciones que mi subconsciente venia a regalarme, así, sin ninguna explicación aparecía sonriendo y orgulloso con la nueva tendencia. Y sin una sola pregunta camine por el incomodo mundo que me planteaba. No reconocí ninguna calle, ningún rincón en realidad, no puedo siquiera imaginar cómo pude sugerir esas imágenes, que después de todo son parte de mí, pero pues reafirmándomelo me dije: nada de preguntas, nada de indagar, esa actitud que tienes ante todo es aburrida sabes.

Una vez en estado de sumisión agarre tantito azar, escogí una de las puertas y la abrí. Me golpeo un ensordecedor ruido proveniente de un tumulto que rodeaba un espectáculo. Me recupere del azote y empecé a examinar el entorno, ha de ser un buen espectáculo pensé, todos están ebrios de euforia, gritando, exigiendo, a primera instancia todo era ininteligible, tenía que acercarme y adecuarme a la algarabía para poder distinguir algo entre los ladridos. Siempre he tenido aptitudes extraordinarias para surfear entre la muchedumbre, el secreto está en los hombros, me deslice por todo el lugar hasta llegar a los mejores asientos y quede estupefacto al ver de que se trataba. Haciendo recuento rápido de mi comportamiento, sé que no debí mostrarme tan sorprendido, ya había estado antes en una pelea de mujeres, aunque fue hace mucho tiempo y no tenía el mismo aspecto que la de aquí, había algo en particular, un perfume de óxido que inundaba el lugar. Casi siempre atribuyo las peleas a motivos semánticos. No sabía porque peleaban y por las caras absortas imagine que nadie iba a darse tiempo para explicarme la trama de la historia y con eso perderse parte del show. Una vez que reconocí a las combatientes me dije, ha de ser de esas ocasiones cuando pones los extremos de la moneda a conciliar sus diferencias, muchos sostienen que hacer daño puede saciar tu odio por la filosofía contraria, a final de cuentas motivos semánticos, pero no, en realidad me equivoque.

En este caso el versus estaba compuesto por Aileen Wuornos y la doctora Ostrosky-Solís.

Me tranquilice y me hice invisible en silencio entre publico presente, totalmente camuflado para poder hablarme, pues, ya en esta parte miraba vestigios de mi conciente, he sentido algo por éstas mujeres en alguna parte de mi vida, es normal que estén participando en esta pelea, tal vez, existe la probabilidad que peleen por mí, aunque suene inverosímil, son asombrosas las estupideces por las cuales llegas a ser pendenciero.

Era impecable la decoración y el sonido, además que en verdad era una multitud la que observaba, no se repetía ni una sola persona, y las multitudes como todos sabemos te exigen moldearte, y simplemente cumplí con el requisito, simulando un peine con mi mano me la pase por la cabeza y al bajarla ya estaba tan emocionado e histérico como ellos. Imagino que tal emoción era causada por el hecho que la pelea era protagonizada por personas tan equidistantes de la línea moral, cada una en su propia dirección y plusvalía para mí, pues se trataba de dos generaciones de amores platónicos. En cuanto a la pelea, como es de imaginarse la cara de Feggy reflejaba que estaba en serios problemas frente a la psicópata de Aileen, su morfología cerebral, así como la incorrecta secreción de neurotransmisores le daban amplia ventaja a la estadounidense, nadie en el lugar podía darle mejor explicación de la situación a la doctora más que ella misma. Corriendo de lado a lado tratando de evitar los manotazos de una Aileen enfocada en su presa, se podía ver una clara expresión de impotencia en la doctora tratando de encontrar algo de agresividad que su estado de alerta le debía proveer. Encontrar incluso leves indicios de una personalidad pasiva-agresiva o un ligero trastornó en la personalidad que le permita defenderse de la amenaza, en la circunstancia actual, haber tenido una sana infancia ya no es tan buena idea, haber crecido con guías morales las cuales apuñamos como nuestras es algo que no ayudará, en estos momentos distinguir entre el bien y el mal es lo ultimo que puede preocuparnos.

Y justo cuando Aileen alcanza a Feggy, enlazando su brazo en el cuello de la doctora, hace un movimiento para acercarla y la atrae hacia su boca, al parecer le da una buena noticia. Esto lo supuse pues Feggy dejo de mostrar resistencia sobre los brazos de la otra. Un par de movimientos coordinados de ambas y ya estaban saliendo de la jaula en que las habían puesto. Ya estando fuera, ya libres, muy tranquilamente salieron frente al estupor de todos. Fue tan decepcionante que el mismísimo Morfeo malhumorado por el malogrado espectáculo bajo el telón tan fuerte que el estruendo me despertó.

Conjugar

Incluso un hijo de puta puede conjugar un par de verbos si se lo propone.

Perdona si huele un poco a cerrado, hacia mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos para quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre la luz. Ponte cómoda, que estas en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que busqué y los que te pienso seguir encontrando. Encontraras que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida y voy pidiendo presupuestos.

Risto Mejide

Exodo

En veces cuando tienes un objetivo, el objetivo de irte, por más firme que sea, suele tener un efecto retardado, mudarte puede ser difícil, pero así fue, con un leve impulso comencé aquel viaje, que para poder llegar a emprenderlo realmente, para dar el primer paso fue necesario convocar toda la voluntad que había en el costal y vencer la gigante procrastinación que atentaba a causa de las torres de papeleo intrínseco burocrático que a su vez aparecen en escena cuando algún cambio de mi sagrada rutina pretende acabar con toda mi paz y tranquilidad, justo como hago con cualquier otra cosa que intenta hacer que deje mi cómodo colchón, mire a todos lados para evitar hacerla, recurrí a todo para esquivarla, por cierto, el todo pierde su toque de grandeza cuando lo recorres todo, pero, volviendo a mis múltiples excusas, incluso use esos recursos contra escrúpulos que ayudan y escudan a muchos; invente tres nuevas inquietudes artísticas, tres inquietudes tres, decidí que el arte definitivamente era lo mió, lo era desde el mismo momento que me ofrecía una puerta de salida, aun quedaba un camino para mi vida, todo tendría sentido de vuelta, el mismo día que debía tomar mi decisión definitiva decidí antes dedicar mi vida a eso del periodismo, traer la verdad de cada rincón del planeta a la cara publica, era sin lugar a dudas la vocación que aguardaba en el cofre oculto en el fondo de mi ser, a ese grado de monumental evasión llegaba, pero al final las estadísticas se equivocaron, todo dio un giro dramáticamente curioso, muy parecido a esa película revolucionaria, donde el final deja boquiabiertos a más de uno que juraba saber el desenlace dada las características de la situación y la carencia de cualidades del protagonista donde lo ilógico aparece diga lo que diga Wittgenstein. Claro que busque rostros entre el tumulto de pretextos, por supuesto que ahogue a los pros en un mar de contras, no lograba acomodarme en tal circunstancia que hacia que me moviera de un lado para otro, inquieto y siempre tratando de alejar el día cero, pero recibí un apoyo desconocido, es como si algo, en alguna parte, tirara de mi y me inyectara un poco de ese infausto entusiasmo necesario para empezar a desaparecer.

Cuando me formé para tomar mi destino, que por cierto se parecía mucho a la fila para comprar los boletos de un  autobús común, es decir, hay muchos interesados en ese destino, haciendo fila, yo no sé porqué. Comprar mi boleto para el fatuo destino fue en extremo difícil dadas las consecuencias de hacerlo, estoy seguro, y esto es en verdad cierto, que si la persona encargada de vender dichos boletos, tuviera conocimiento de las ultimas tres horas de mi vida, me miraría fijamente y trataría con toda su moral en la epidermis, impedir mi viaje. Pues hay un par de actitudes, digámosles positivas que surgen cuando miras la desgracia ajena. Creo yo, funciona más o menos de esta forma, existe una desgracia, compruebas que esa desgracia no te alcanza, no esta afectándote, la desgracia solo forma parte de la calamidad de otro, las llamas no te tocan, nace un alivio acompañado de una alegría como resultado de salir avante, debes apaciguar el entusiasmo para hacerlo imperceptible pues tienes a una victima en frente de ti, fabricas un ungüento empático improvisado usando tu jubilo temporal para luego frotarlo en la persona que supones sufre y lo necesita. Pero para mi no había dolor, mi desgracia, si es que lo era, desde mi, todo era más parecido a unas extrañas vacaciones. Unas permanentes. Lejos, por fin, de anhelos, lejos de eso que las personas siempre calculando llaman sueños o metas. Es indistinto, solo pequeños rótulos a pequeños comportamientos que generaran pequeñas recompensas, que a su ves son pequeños rótulos sobre rótulos y así sucesivamente ad infinitum.

Recuerdo, como buen turista, haber analizado el mapa para mirar el futuro de mi travesía, para mi buena fortuna por fin iba a conocer un desierto, que alguna extraña casualidad ha hecho que me parezcan en cierto modo agradables, incómodos pero agradables, siempre me ha gustado sudar, a diferencia del frío, el calor me recuerda que estoy vivo. El frió me provoca casi el efecto contrario, aunque eso le da automáticamente un punto en contra al desierto, ahí, lo caliente y lo frío sólo lo separa un poco de tiempo, pero a causas de algún mnemónico mental siempre asocio el desierto con algo que arde. Tal vez sea esa intermitencia entre uno y otro lo que en realidad me gusta. Me aguardaban dos años y medio de calor y arena, y dos años y medio de frío y arena, una simple operación aritmética nos devuelve cinco años en total de vivir andante sin destino certero, pero que igual emociona al alma.

Y ahí me veía caminando torpemente, arrastrando los pies por la arena, con los ojos entreabiertos apenas viendo el lejano horizonte, lejano y falso horizonte siempre seduciendo con sus mentiras, mentiras que por desgracia no conocí, al menos a ninguna en persona, pues este siempre guarda su distancia, después de todo la coquetería no ofrece garantías de nada. El camino es largo y sin muchos recursos, cuando menos lo piensas te quedas sin nada. Cuando vuelves en ti y abres los ojos, el hambre ya nos ataca, pero es cuando te recomiendo que apliques un cambio de actitud, cambia las ganas de vivir por las de sobrevivir, te acostumbras a comer poco, casi cualquier cosa, y, con un poco de suerte y tiempo, terminas acostumbrándote, de pronto la comida se convierte en mero accesorio de supervivencia, el degustar se desvanece y lo insípido toma el control de todo.

En el transcurso pueda que recorras todo tu cerebro un par de veces, pensaras, lo harás mucho y lo harás en todo, lo harás mucho en ti, pensaras mucho en lo que quieres, pero la dificultad y el miedo a morir pronto aumenta y disminuye respectivamente. Cuando la muerte está cerca, cuando ella te acompaña hombro a hombro puedes extraer poesía de un puño de arena y sentirte completo con sólo la luz de las estrellas.

Según me entere, los arquitectos de este sendero temían a un proceso de deshumanización inherente y es por eso que en el trayecto puedes equivocarte una vez más, tal y como lo hacías en tu vida pasada. Existe un catalogo considerable de donde elegir el error, pero la predominante como es de suponerse es tener a alguien, la naturaleza sexual, la necesidad del proceso químico amoroso. Me contaron que la naturaleza orgullosa en haber propuesto la posibilidad de incluir esta opción, considera también que de haber sido omitida, la persona estaría severamente afectada. Todos sabemos que la naturaleza considera el celibato como algo despiadado. En mi caso estaba estrenando una nueva forma individual, no egoísta, solo individual de hacer las cosas, y tomé una de esas equivocaciones donde no se necesitan dos, solamente uno. Fuertes razones me soportaban, desde que tengo noción de mi, he vivido con una perpetua resequedad labial, la cual, en su celotipia vengativa, todas las veces que me he interpuesto, y he objetado a su apatía, surgen lagrimas, hinchazón y arrepentimiento, suena tentador pero la arena en mis pies comenzó a molestarme y apreté mi paso.

Llegar a tu destino tranquiliza, pero no he encontrado momento para nada, no he tenido oportunidad de expresar reacción, sólo sé que dentro lo caótico he encontrado el nuevo hogar para mi espíritu. Aquí son tantas cosas las que me rodean que nadie podría notar la debilidad de mi presencia. Ya después de algo de tiempo, conocí una paz jamás explorada, cuando estoy escondido entre las sombras del ruido compuesto por la suma de cientos de melodías, todas diversas, todas discordes, todas aportando algo, excepto yo, y no pasa nada. En ese sitio puedes preguntar por mi, jamás obtendrás respuesta de nada, puedo correr sin cansarme, observo todo y no veo nada, mi cara se pierde en la multitud y no quiero volver estar nunca más a solas conmigo. Si me acostumbro al ruido, ya pronto podré soñar despierto todo el tiempo, igual que antes.

Que te Jodan

Siempre que entro a alguna habitación no puedo evitar ver las paredes, en las paredes te puedes encontrar muchas cosas curiosas, la mayoría falsísimas, es decir, te encuentras por ejemplo con títulos universitarios falsos, no el documento en si, me refiero a que la persona no sabe lo que dice saber. De hecho creo que muy pocas personas saben lo que dicen saber. Creo que las que saben no lo dicen pero bueno. Algo también muy común son los enormes y lujosos libreros recargados en esas paredes, llenos de libros que nadie jamás leerá pero que sirven para dar un tono interesante a la habitación. También te encuentras a los intelectuales o que tienen algún familiar intelectual el cual les regaló un cuadro aburridísimo, con todos esos trazos sin sentido que al verlos tienes que poner tu mejor cara de impresión y decir que es una obra de arte porque si no quedas como un tonto ignorante.

En la que estaba entrando (me refiero a la habitación) no había casi cosas, parecía que la persona apenas se había instalado en ese lugar. Que por cierto era una oficina. Ahí estaba yo sentado en la única silla de esa oficina, sólo había una silla. Dos en realidad, pero sólo había cabida para un invitado, la otra silla era del ocupante de la oficina. La ocupante en esta ocasión era una tipa de grandes magnitudes. Saben que, me olvidare de los eufemismos, hoy es jueves y me gustan mucho los jueves, me ponen en vena. La ocupante en esta ocasión era una tipa gorda. A pesar de ser gorda olía muy bien, eso habla muy bien de las personas, merito extra que las personas obesas transpiran más y eso incrementa la dificultad de oler bien. Era mi primer entrevista de trabajo. Es increíble lo nervioso que te puedes poner en una entrevista de trabajo, sumándole la silla de acusados en la que estaba sentado. ¿A quien se le ocurre dejar una sola silla para invitados en una oficina?.

La mujer era joven y tenia bonita cara, de seguro estaba a régimen, las personas que padecen de ese tipo de gordura siempre están a régimen, son gordos y además viven restringiéndose todo el tiempo de todas las cosas buenas de los menús. Que bueno que no soy gordo. Las personas gordas siempre me han deprimido, todas me parecen abusivas, siento que cada kilogramo de más es un kilogramo menos en un negro. Me refiero a los negros de África. No a los raperos mafiosos.

Estaba nerviosísimo. Pero no porque fuera mi primer entrevista de empleo o porque tenia miedo de que no me aceptaran en ese trabajo. Mi nerviosismo era por culpa de tener que trabajar. No me malinterpreten, no es por que quiera estar de flojo todo el día y vivir mantenido por mis padres por siempre y todo eso. Era porque me daba miedo invertir de hoy en adelante ocho horas de mi vida a una labor que seguramente no me gustaría. Es decir, no creo que una de las actividades de la empresa sea poner a bailar a todos sus empleados. A mi me gusta bailar. Es una verdadera lastima que en las empresas no permitan bailar a sus empleados en la hora de la comida o algo así, tal vez si eso existiera no estuviera tan nervioso en mi primer entrevista de trabajo.

—Hola, ¿Como estas?—me dijo la gorda—. Su voz era la más falsa que oído en una gorda en toda mi vida.

—Bien, gracias ¿Y tu que tal?—contesté—. Mi respuesta fue casi tan falsa como la de ella. Estábamos jugando una especie de competencia, el más falso se lleva el premio.

—Muy bien también—contestó—. Luego sonrió. Estoy seguro que tenia poco en ese empleo, incluso antes de saludarme miró levemente un manual. Apuesto que el manual decía: Paso 1, Salude amablemente al candidato. O algo así. Así son esas empresas grandes, hay un manual para todo.

Luego empezó a hacerme un montón de preguntas sin sentido, me preguntó sobre el clima, el cual estaba muy loco según ella. El clima esta loco. La tontería más grande del mes. En veces me da por hacer mi listado de tonterías mensual. Esta sin duda se lleva el galardón del mes, como si el clima pudiera estar cuerdo o ser un total chiflado, en fin, ojala hubiera sido el clima loco la peor tontería que saliera de esa boca.

—¿Tienes experiencia en tu área?—me pregunto—. La verdad en esta parte me dio mucha pena y tarde en contestar. El anuncio del trabajo decía que necesitaban universitarios recién egresados. En la entrada, la puerta tenia un letrero donde decía “Recién Egresados”. Gesticular excesivamente y entrecerrar mis cejas no fue suficiente para expresar mí: ¿De qué demonios hablas gorda estupida?, como iba a tener experiencia, si era requisito no tenerla, en fin, estaba empezando a odiar a la mujer.

—No—dije—. Sonreí pues me acorde de nuestra competencia en falsedad.
—Mmm que mal—me dijo—.

Esto si no lo entendía, yo cumplía un requisito y eso era malo. De repente no entiendo a la gente. No entiendo un montón de cosas, como las matemáticas, pero entiendo no entender las matemáticas, es decir, son como el lenguaje de las estrellas, el universo y todo eso. Pero no entender a una gorda la verdad que esto si me deprimía. De repente me empezó a doler la cabeza.

—Bueno, le ayudaba a mi padre en su despacho todos los fines de semana, a organizar sus archivos y todo eso—le dije—.

Cuando me duele la cabeza suelo volverme muy mentiroso y además un silencio incomodo estaba invadiendo la habitación. Ya saben unos de esos momentos en que debes aventarte y dar el beso o eres un marica. Pero yo no iba a besar a esa gorda. No era fea pero no me gusta, aunque oliera bien la odiaba un poco.

—A mira que bien—dijo asintiendo—. Yo también le ayude mucho a mis padres antes de laborar aquí.

Continuó hablando la gorda, como que estaba esperando a alguien con quien conversar.

—De hecho, mi padre es un accionista de esta empresa—dijo—. Es solo superado por el dueño. Que por cierto es muy amigo de mi papi (como lo oyeron, dijo papi). Pero no creas que por ser hija de un dueño la he tenido fácil para estar aquí, no no no, ha sido dificilísimo para mi.

—Si, claro gorda—pense.

Y así siguió largo rato. Es lo que yo no entiendo de los científicos y sus tecnologías. Tantos avances y aun no inventan a las orejas gigantes que se dediquen sólo a escuchar todas las cosas falsísimas y asquerosas de algunas personas. En ese momento estaba pensando en llegar a casa para inventar esa oreja enorme. Lo pense por largo rato, mientras la gorda seguía platicándome cómo fue de las más altas de su clase y cómo fue durante tres años seguidos la presidenta de la sociedad de alumnos. Esas sociedades me revientan, es decir a quien le importa una sociedad de alumnos, ¿cuantas sociedades de alumnos hay en el universo?. Saben que, creo que sólo en este planeta hay sociedades de alumnos, sólo nosotros somos tan indios. Mi primer entrevista de trabajo se convirtió en la entrevista de trabajo más aburrida del universo.

Estuvo a punto de pedirle que saliéramos alguna vez, no es que la gorda me hubiera empezado a gustar. Solo quería detener su boca y ver su reacción, apuesto que ninguna persona la ha invitado a salir en toda su vida. Bueno, tal vez uno de su propia especie, algún gordo. Pero le dedique muy poco tiempo a ese deseo, estaba realmente enfocado en mi oreja robot. Pero luego me resigne a tener que ser yo el que escucharía, no soy muy bueno para la robótica. De hecho, no sé absolutamente de la robótica, sólo que debe ser algo que tenga que ver con robots, que podrían tener forma de una oreja enorme. Me estaba poniendo realmente mal, sentía unas nauseas asquerosas. No había comido nada en todo el día. Lo que me ocasionaba las náuseas era la historia de la tipa, así que decidí interrumpirla y hablar de mi y mí familia.

Y empecé, en serio que pocos temas son más aburridos que yo o mí familia, de hecho creo que si yo fuera superhéroe mí poder sería el aburrimiento, sería una especie de “Capitán Aburrimiento”. Andaría por el mundo aburriendo a todos los supervillanos. En este caso mi objetivo era esta mujer que no parecía un supervillano, pero pues, conozco mucha gente que parecen buenas personas y en verdad son todos unos villanos.

Logré mi objetivo y hastié a la obesa mujer al punto que aventó un brutal bostezo. Por un instante le vi todos los dientes. Todos filosisimos. Es increíble cómo la naturaleza sabe que vas a necesitar dientes filosos, esta gorda definitivamente los necesitaba para devorar sus enormes bistecs.

Yo seguía con mi historia, ya casi llegaba a la etapa de mí pubertad cuando me interrumpió tajantemente con una torre de papeles que tenia que llenar y firmar. Me sentí horrible. Quería largarme. Lo hice, pero me sentí incompleto, en verdad quería un pedazo de esa gorda. Algo de ella me gustó. Llegamos a tener algo saben. Me refiero a que compartimos cosas los dos. Porque a pesar que mi aburrición tendía a infinito, recuerdo todo lo que me dijo y apuesto que ella recuerda todo también, incluso la parte en donde vomite en mi primer día de primaria. Aun siento el aliento que expulso en su gesto de asco.

La habría asesinado en ese instante, pero no traía mi ejemplar de El Guardián Entre El Centeno, y que sentido había al matar a esa gorda si no le doy mala fama al pobre libro. Se salvo solo por unas paginas.

Que te jodan Salinger.

Sacrificio y Desinteres

Tanto en lo construido, en su paso un poco más en lo destruido encuentro el mismo sabor insípido del sacrificio, entrambos procesos fueron testigos de inocentes intentos que trascendieron debido al gusto del publico por lo incoloro y por lo aparentemente extremo. En ambos escenarios te encuentras firmas por doquier, nombres y seudónimos en las paredes que no quieren perecer en vano, como el resto, y se resisten arañando la piel del tiempo, dando gritos que aturden a unos cuantos que escuchan con atención, pues sólo el que anda en tren procura las estupidas vías.

Déjese muy lejos el análisis de tales hechos pues el vigor de un enorme obstáculo llamado decepción nos impedirá seguir buscando elocuencia en los actos efectuados, que risiblemente la mayoría dan origen a absurdas leyendas. Homosexualmente hablando… Si tan sólo yo le arrebatara el publico al suicida… ¡le robo el oxigeno al fuego!. Reduzco, inhabilito, sofoco al alienado individuo con dedos cruzados esperanzado y expectante que con su muerte alguien note el cambio de estado. Si me pongo a vagar por la vida haciendo lo mismo a toda reverencia basada en sangre, las convertiría en un sacrificio sin interés, venga a ser novedad que, eso a nadie le interesa.

Incluso para mi suerte y sorpresa, las reglas doradas del universo me abofetean poniendo en marcha la diversidad. Con el pómulo rojo, pero acentuando mi alegría pues a mi me parece divertida la diversidad.

En el mundo siempre habrá un par de cada cosa dicen por ahí.

Han puesto seres cuyo sacrificio carece de interés, son los extraños héroes hermafroditas, que gracias al don que se les ha dado son capaces de satisfacer sus propias necesidades siendo todo a la vez. Pero invocando a la máxima verosimilitud y al gran Zaratustra les aseguro que no me pueden engañar y el anhelo oculto prevalece tras bambalinas. Existe, respira y suspira por el testigo anónimo que le regalará un par de plegarias, allá, escondido en la cuarta pared, presenciando el arte de su inmolación.

Porque la esperanza tarda más en morir que el corazón del testarudo que busca esa fama efímera que le regalaran en la línea de meta, junto con un par de minutos de dopamina corriendo por su organismo. Nunca se verá el sacrificio sin interés, es por eso que se debe desistir a ese camino por más tentación que provoque el canto de la sirena, aunque la esperanza del soñador muere después de la ultima mentira.

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