Dies Irae

Y fue de esas veces en que molestas al mismísimo Morfeo por el estruendo que producen los parpados al caer.

Y cerré mi gran boca. Con la tentativa de sellarla coloque mi mano derecha sobre ella; al instante recapacite y mejor cambie de mano, y me dije, en serio que ésta vez no vas a cuestionar la inusual escena que estas presenciando, vas a recibir la invitación a pies juntillas, por Dios que sólo es soltar un poco el cuerpo y dejarse llevar. La corriente hará todo el trabajo tú relájate. Esta noche no juzgaras, no habrá turno al habla, sólo vas a escuchar, realmente escuchar. El giro planteado olía a nuevo y aún tenia los plásticos, definitivamente podría acostumbrarme a éste estilo de situaciones que mi subconsciente venia a regalarme, así, sin ninguna explicación aparecía sonriendo y orgulloso con la nueva tendencia. Y sin una sola pregunta camine por el incomodo mundo que me planteaba. No reconocí ninguna calle, ningún rincón en realidad, no puedo siquiera imaginar cómo pude sugerir esas imágenes, que después de todo son parte de mí, pero pues reafirmándomelo me dije: nada de preguntas, nada de indagar, esa actitud que tienes ante todo es aburrida sabes.

Una vez en estado de sumisión agarre tantito azar, escogí una de las puertas y la abrí. Me golpeo un ensordecedor ruido proveniente de un tumulto que rodeaba un espectáculo. Me recupere del azote y empecé a examinar el entorno, ha de ser un buen espectáculo pensé, todos están ebrios de euforia, gritando, exigiendo, a primera instancia todo era ininteligible, tenía que acercarme y adecuarme a la algarabía para poder distinguir algo entre los ladridos. Siempre he tenido aptitudes extraordinarias para surfear entre la muchedumbre, el secreto está en los hombros, me deslice por todo el lugar hasta llegar a los mejores asientos y quede estupefacto al ver de que se trataba. Haciendo recuento rápido de mi comportamiento, sé que no debí mostrarme tan sorprendido, ya había estado antes en una pelea de mujeres, aunque fue hace mucho tiempo y no tenía el mismo aspecto que la de aquí, había algo en particular, un perfume de óxido que inundaba el lugar. Casi siempre atribuyo las peleas a motivos semánticos. No sabía porque peleaban y por las caras absortas imagine que nadie iba a darse tiempo para explicarme la trama de la historia y con eso perderse parte del show. Una vez que reconocí a las combatientes me dije, ha de ser de esas ocasiones cuando pones los extremos de la moneda a conciliar sus diferencias, muchos sostienen que hacer daño puede saciar tu odio por la filosofía contraria, a final de cuentas motivos semánticos, pero no, en realidad me equivoque.

En este caso el versus estaba compuesto por Aileen Wuornos y la doctora Ostrosky-Solís.

Me tranquilice y me hice invisible en silencio entre publico presente, totalmente camuflado para poder hablarme, pues, ya en esta parte miraba vestigios de mi conciente, he sentido algo por éstas mujeres en alguna parte de mi vida, es normal que estén participando en esta pelea, tal vez, existe la probabilidad que peleen por mí, aunque suene inverosímil, son asombrosas las estupideces por las cuales llegas a ser pendenciero.

Era impecable la decoración y el sonido, además que en verdad era una multitud la que observaba, no se repetía ni una sola persona, y las multitudes como todos sabemos te exigen moldearte, y simplemente cumplí con el requisito, simulando un peine con mi mano me la pase por la cabeza y al bajarla ya estaba tan emocionado e histérico como ellos. Imagino que tal emoción era causada por el hecho que la pelea era protagonizada por personas tan equidistantes de la línea moral, cada una en su propia dirección y plusvalía para mí, pues se trataba de dos generaciones de amores platónicos. En cuanto a la pelea, como es de imaginarse la cara de Feggy reflejaba que estaba en serios problemas frente a la psicópata de Aileen, su morfología cerebral, así como la incorrecta secreción de neurotransmisores le daban amplia ventaja a la estadounidense, nadie en el lugar podía darle mejor explicación de la situación a la doctora más que ella misma. Corriendo de lado a lado tratando de evitar los manotazos de una Aileen enfocada en su presa, se podía ver una clara expresión de impotencia en la doctora tratando de encontrar algo de agresividad que su estado de alerta le debía proveer. Encontrar incluso leves indicios de una personalidad pasiva-agresiva o un ligero trastornó en la personalidad que le permita defenderse de la amenaza, en la circunstancia actual, haber tenido una sana infancia ya no es tan buena idea, haber crecido con guías morales las cuales apuñamos como nuestras es algo que no ayudará, en estos momentos distinguir entre el bien y el mal es lo ultimo que puede preocuparnos.

Y justo cuando Aileen alcanza a Feggy, enlazando su brazo en el cuello de la doctora, hace un movimiento para acercarla y la atrae hacia su boca, al parecer le da una buena noticia. Esto lo supuse pues Feggy dejo de mostrar resistencia sobre los brazos de la otra. Un par de movimientos coordinados de ambas y ya estaban saliendo de la jaula en que las habían puesto. Ya estando fuera, ya libres, muy tranquilamente salieron frente al estupor de todos. Fue tan decepcionante que el mismísimo Morfeo malhumorado por el malogrado espectáculo bajo el telón tan fuerte que el estruendo me despertó.

Caida

Esta caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo y cayendo. Es el tipo de caída destinada a los hombres que en algún momento de su vida buscaron en su entorno algo que éste no podía proporcionarles. O que creyeron que su entorno no podía proporcionárselo. Así que dejaron de buscar. Abandonaron la búsqueda antes de iniciarla siquiera.

J.D. Salinger

Conjugar

Incluso un hijo de puta puede conjugar un par de verbos si se lo propone.

Perdona si huele un poco a cerrado, hacia mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos para quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre la luz. Ponte cómoda, que estas en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que busqué y los que te pienso seguir encontrando. Encontraras que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida y voy pidiendo presupuestos.

Risto Mejide

Legado

Difícilmente se trata de fijar territorio, en absoluto, todo lo contrario, sencillamente es la única forma de que cargues con ello sin que lo olvides. Porque resulta más difícil para unos y los roles varían en muchas formas, tú debes hacer lo que yo nunca podré.

Pedes In Terra, Ad Sidera Visus

Difícilmente se trata de fijar territorio, en absoluto, todo lo contrario, sencillamente es la única forma de que cargues con ello sin que lo olvides. Porque resulta más difícil para unos y los roles varían en muchas formas, tú debes hacer lo que yo nunca podré.

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