Sacrificio y Desinteres

Tanto en lo construido, en su paso un poco más en lo destruido encuentro el mismo sabor insípido del sacrificio, entrambos procesos fueron testigos de inocentes intentos que trascendieron debido al gusto del publico por lo incoloro y por lo aparentemente extremo. En ambos escenarios te encuentras firmas por doquier, nombres y seudónimos en las paredes que no quieren perecer en vano, como el resto, y se resisten arañando la piel del tiempo, dando gritos que aturden a unos cuantos que escuchan con atención, pues sólo el que anda en tren procura las estupidas vías.

Déjese muy lejos el análisis de tales hechos pues el vigor de un enorme obstáculo llamado decepción nos impedirá seguir buscando elocuencia en los actos efectuados, que risiblemente la mayoría dan origen a absurdas leyendas. Homosexualmente hablando… Si tan sólo yo le arrebatara el publico al suicida… ¡le robo el oxigeno al fuego!. Reduzco, inhabilito, sofoco al alienado individuo con dedos cruzados esperanzado y expectante que con su muerte alguien note el cambio de estado. Si me pongo a vagar por la vida haciendo lo mismo a toda reverencia basada en sangre, las convertiría en un sacrificio sin interés, venga a ser novedad que, eso a nadie le interesa.

Incluso para mi suerte y sorpresa, las reglas doradas del universo me abofetean poniendo en marcha la diversidad. Con el pómulo rojo, pero acentuando mi alegría pues a mi me parece divertida la diversidad.

En el mundo siempre habrá un par de cada cosa dicen por ahí.

Han puesto seres cuyo sacrificio carece de interés, son los extraños héroes hermafroditas, que gracias al don que se les ha dado son capaces de satisfacer sus propias necesidades siendo todo a la vez. Pero invocando a la máxima verosimilitud y al gran Zaratustra les aseguro que no me pueden engañar y el anhelo oculto prevalece tras bambalinas. Existe, respira y suspira por el testigo anónimo que le regalará un par de plegarias, allá, escondido en la cuarta pared, presenciando el arte de su inmolación.

Porque la esperanza tarda más en morir que el corazón del testarudo que busca esa fama efímera que le regalaran en la línea de meta, junto con un par de minutos de dopamina corriendo por su organismo. Nunca se verá el sacrificio sin interés, es por eso que se debe desistir a ese camino por más tentación que provoque el canto de la sirena, aunque la esperanza del soñador muere después de la ultima mentira.

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