Espejo

Tuvieron que pasar cuatro años para volver a conversar contigo. Largo tiempo amigo mió, suficiente para olvidar ese sonido áspero que siempre ha tenido tú voz. Tanto es el tiempo que aun la atmósfera se viste ad-hoc con frió y traje viejo.

La primera impresión al verte me da un golpe en el pecho, supongo que las emociones luchaban por el pasillo para salir a tomar aire, pero en verdad me dio un gusto enorme verte tan vivo y con tu carácter intacto después de tanto tiempo que te hice pasar entre las sombras en aquella prisión.

Es imposible quitar la empuñadura y la expectación de mí cara, siendo sincero, espero un golpe y abusando de la sinceridad te diré que sería lo mejor, en verdad deberías hacerlo, no hace falta recordarte que tú sabes donde pegar para provocar hemorragia, y tampoco hace falta decirte lo fascinante que te parece el color de la sangre, más sin embargo conozco tus motivos para no hacerlo, pues tu a la vez conoces mis motivos, los cuales sin afán de justificar al pobre de mi, me redimen de un sentimiento de culpabilidad absoluta y me posibilita el poder dirigir mi mirada directamente a tus ojos.

Hoy, a pesar de tú exilio nunca dejaste de ver y recorrer en cierto modo, a cierta distancia, mis cómicas historias mientras era esa persona independiente de ti y te recuerdo que nunca te negué, que quede totalmente claro este punto, solo te oculte por razones que tú ya conoces y no vienen a encajar en esta primera charla que después de tanto tiempo tengo contigo.

Durante estos cuatro años te he fallado sabrá el diablo cuantas veces, te he mentido otro centenar, nos he llevado muy lejos de nuestro hogar pero estarás de acuerdo conmigo en que las matemáticas exactas solo provocaran rencores entre nosotros y se supone, dado el ambiente y el contexto, que vengo a reconciliarme contigo de manera definitiva; conoces mi talón y sé que sabes que fallaré, te fallaré de nuevo, pero de algo puedes estar en plenitud seguro amigo mió, será de una manera totalmente nueva e ingeniosa, en cierto sentido moderada, claro, dentro los estándares que he venido manejando.

Como sé que quieres saber de mi, te diré, que este tiempo lejos de ti fue positivo en algunos aspectos, el más importante sin duda es que hoy te doy la razón, por más que me alejé, no dejo de ser tú, no lo puedo evitar, te quise destruir en un par de ocasiones, demándame, si, en verdad lo quise, pero aquí estas y al igual que yo a ti, tú me necesitas, negar mi esencia, contraer los hábitos, regular mis sueños, escuchar historias, doblegar mi egoísmo, entregar mi estadía, fueron crueles estrategias para asfixiar tú fría voz. Pero juntos, tú y yo, vamos a superarlo, vamos a pasar por encima de lo que yo en mi modalidad más ruin y severa he puesto en nuestras vidas.

Siento decir que invertí prácticamente todos los recursos, mi dignidad entera se fue en la última apuesta, la persecución de la virtud la perdí en la primera mano y la elegante arrogancia la arroje por la borda al iniciar mi búsqueda por lo trivial. De rodillas me presento ante ti, desnudo y sin nada que ofrecerte más que un par de cicatrices y un par de nombres que no olvidaré en lo que resta de mi camino. Creo yo que esos pocos nombres te bastan, estas conciente de cuales fueron las intenciones, en ambas situaciones lejanas de tú contaminante egoísmo, actué de manera totalmente opuesta a ti, no de manera incorrecta y aun estando en el paredón de fusilamiento y con los rifles cargados de reproches apuntándome, te propondré una apuesta: te aseguro que en éste desliz, en éste soltar del ser, alcance lo más humanamente correcto que todo lo que tú y yo podremos alcanzar en lo que resta del final.

Tal vez te parezca cínico, pero te vi mirándome en mi jornada de rebeldía y noté que en ciertas ocasiones me querías acompañar, sentir conmigo eso que experimentaba. Esta bien, te conozco y no lo reconocerás jamás, pero espero que si aceptes mi apuesta, después de todo ganaste tú y hablándote una vez más con sinceridad, estoy muy cansado como para quererte asesinar de nuevo.

Te invito pues amigo mió a que hagamos una conversación de izquierda a derecha viendo así las acciones y sus respectivos efectos para poder que mis faltas y mis excusas correspondan. Te pido que me pongas al tanto de mí, tengo muchísimo tiempo sin ser yo. Disculpa una vez más pero tu luz no llegaba hasta donde yo me encontraba.

Después de todo no puedes negarte a ti mismo en el espejo.

No Comments yet

RSS feed for comments on this post.

Sorry, the comment form is closed at this time.

GimpStyle Theme design by Horacio Bella.
Entries and comments feeds. Valid XHTML and CSS.