La Importancia
Posted by Neto Cock - 27/04/09 at 09:04:33 amAutoestima a cincuenta pesos. Que puedo hacerle, Wilde lo sabía.
Ernesto, nombre que inspira total confianza, tiene música, produce vibraciones.
La importancia de llamarse Ernesto. Oscar Wilde
La de vida de un hombre vale más que la de una mujer. Tiene mayor alcance, mayores finalidades y ambiciones. La vida de una mujer siempre se desenvuelve dentro de círculos emocionales. La vida del hombre se desarrolla sobre lineamientos intelectuales.
Un marido ideal. Oscar Wilde
Libertad
Posted by Neto Cock - 24/04/09 at 12:04:10 amNo hay nada más poco natural que la sensación de libertad decía la Babouschka. Una palabra condenada desde el contenido semántico, muy ligero, le faltan muchas palabras y otro tanto de soltura para poder descifrar el verdadero valor de ésta, que se encuentra en las profundidades de lo que lo ambiguo nos ofrece. Continuamente se quejaba de los creadores de la palabra, se refería a ellos como cobardes hipócritas, que desperdiciaron esa bella combinación de letras en una visión débil e insípida. La llamábamos Babouschka por ser la primer palabra que le oímos decir, en el primer grito de una lista interminable. Mientras gritaba a su abuela, ya me formaba idea de su constitución, por el color y el tono, noté que provenían de un ser con una vanidad poco común que se asumía inteligente, como la mayoría de los arrogantes, que son la mayoría valga la redundancia.
Y quede muy lejos de mi premonición, rayano a lo exótico resulto la Babouschka, al poco tiempo de permanecer en el colegio ya era dueña de la animadversión de sus alrededores, no era una persona muy desagradable que digamos, tal vez un poco muy pendenciera, pero la cualidad detonante de esas malogradas relaciones, era que el noventa y cuatro por ciento de su vocabulario estaba destinado a conflagraciones verbales, que abundaban dadas sus formas de interacción, mayormente hostiles siempre secundadas de una posición absoluta e irrefutable. Imposible evadir esa singularidad, sin importarme su reputación de filosofa insoportable, sin importarme que peroraba hasta el infinito, nada podía con mi ansia de sentir ese aliento gélido, sentirme cómplice de la rusa más hermosa que mis ojos habían visto, la única rusa que conozco. Quería seguir esa gesticulación característica en su cara que proclamaba la seguridad de encontrarse en una parte donde pocas personas podían pararse. Dado que todo artista necesita testigo de su genio, fue fácil acercarme, máxime, que hablábamos de una persona calificada por el vox populi como detestable. Me convertí en su oyente fiel, aquel que escuchaba absorto y que cada cierto tiempo para no despertar sospechas de desinterés o la cólera de la rusa, mandaba señales de vida, asintiendo con la cabeza, ofreciendo retroalimentación, una vez mandanda la bengala de atención volvía a recargarme en mis manos para escucharla por horas.
Fui usado como recipiente donde vertía toda su filosofía y demás lodo, la mayoría de las veces resultaba original, otras tantas solamente era atrevida, evitaba sobre todas las cosas ser conservadora, era lo que sin duda, consideraría imperdonable en su persona. Siempre sospeché de la autoría de sus pensamientos, era demasiado joven para originarlos. Sospechas que sofocó al contarme como su abuelo se reunía con otros tantos hombres de carácter sabio en un pequeño departamento en San Petersburgo, fue ahí donde se gesto todo su glacial cerebro, siendo éstos ancianos, cuyo tema favorito eran las sociedades experimentales, los padres de él. Su tierra natal le traía en automático un pensamiento, “San Petersburgo es frió por culpa de la gente, no por el clima”. Curioso resultaba verla hablar de actitudes frías e indiferencias, ella, en verdad se consideraba una persona calida y amena, atributos difíciles de separar del sarcasmo al saber que pertenecían a alguien que aplaudía la eugenesia empleada en el esclavismo y nazismo, y que sugería la necesidad de implementarla en la vida moderna de forma urgente.
Yo, como su escucha incondicional no intercambiaba argumentos, jamás cuestione sus galimatías lógicos, que si los sometemos a análisis, concluiríamos que solo era otra idealista concomitante, que no ofrece otra cosa que lo más fácil de obtener en el mundo: cinismo y quejas. Señalado, con sutileza de mi parte tales premisas, se defendió con: Ser martillo para no ser yunque. Rechazaba ella misma todas sus palabras por ser el mundo un lugar donde está muy sola con sus ideas y ya era éste muy grande como para hacerlo cambiar de dirección.
Obtuve su confianza, pero nada más, nunca pude llegar donde deseaba, me resulto imposible lograr que su mirada hacía mi no contuviera desprecio. Pasado un tiempo pude resignarme, pero no pude dejarla, aun a pesar que para ella solo era otro de los que llamaba “Carentes de Altivez”, en el fondo de su persona, haciendo a un lado su amor propio, sabía que yo representaba su única amistad verdadera, sin dudarlo le quedaba un sabor agrio al saber que yo, una persona atrasada intelectualmente le resultaba ser imprescindible.
Dicho sea de paso que mi carácter indispensable no fue el motivo que detuvo mi renuncia a la Babouschka, lo que sujetó mi cuerpo fue una enorme lastima, sin espectador se quedaría reducida a una mujer solitaria y antipática. Sin donde depositar toda aquella renuncia a la moral establecida, todos los circunloquios, todas las ideas revolucionarias. La prosa entera que la formaba solo seria un esfuerzo estéril atorado en el pecho con enorme ansiedad de conocer la luz y mostrarse al exterior para sembrarse y hacerse eterno.
Como empata con el hielo de esa cara que solo enseñaba a lo mucho cuatro dientes en su estado más alegre, no puede abdicar.
Me gustaba el dramatismo que imprimía en el sonido cuando hablaba de temas delicados. Su versión del infierno me gustaba, ella aseguraba que debido a un error de traducción, o alguna pifia en la exégesis había dado al infierno el fuego, cuando la versión real, la verdadera es que el infierno es azul y todo está congelado tal como San Petersburgo. Los mártires que ya se han preparado para él no deben preocuparse que el hielo igual quema y es capaz de acercar a los peores enemigos para compartir sus desgracias, a su vez demostrar que la sociedad no es otra cosa que la necesidad de ser muchos compartiendo un mismo error. Acabando siempre estos discursos con un cigarro “Para evitar que se congele el alma”.
De su vasta lista de posibles tópicos al que más recurría, y que yo más le recordaba por ser un ejemplo ambulante de la carencia en el sentido que le dábamos, era la libertad. Salía de si misma y flotaba por toda la palabra, la cual, solo ella y otros cuantos, comprendían en esencia.
–Visión absurda—observaba la Babouschka, llaman libertad a la capacidad de tomar unas cuantas decisiones que se encuentran en una jaula, como si el hombre, como ser, como casualidad, dependiente siempre de los limites de sus sentidos, dependiente siempre de factores, siempre en la expectación de una u otra cosa, siempre torturándose con lo hipotético, aun así se rotulan seres libres. Ignoran que sus necesidades, todas en principio invisibles, fatuas y de la misma forma, implícitamente, por falta de honestidad, tienen en realidad un papel como regentes en el total del comportamiento. Es como plantear ver otras dimensiones, es algo que no puedo exigirles, pero me llena de rabia que alguien en tales andanzas y con tales restricciones autoinfligidas venga a llamarse alguien libre. La libertad por ser de naturaleza humilde y soberbia, dicha contradicción logra parecer poco extraña dada la lejanía del concepto, aparece ésta explicándose como en su nobleza no permite que cualquiera la alcance. Por ser la razón nuestro pequeño argumento, debemos emplear a la libertad como un arma para emancipar todo sentimiento de deber. La libertad tal como lo dijera Descartes, es un estado de conciencia, por más que escarbemos en nuestras acciones dudo que encontremos rastros de ella, debemos mejor aceptarlo y disfrutar tratando de lograrla. Son buenas noticias para todos, pues incluso el más sumiso de los esclavos puede correr por paramos más grandes y verdes que el mejor de los libertinos.
Permanecí un año entero digiriendo todo el pesimismo que me servia, mi lengua probó la desesperanza en muchas ocasiones, un par de veces logro perturbar mi “Vida Normal”, ahí donde los necios nos conocemos, nos reproducimos y nos morimos. Fue entonces, justo al quinto día después de ser capaz de completar sus entimemas, cuando renuncie a ella. Mi abandono poco se compara con su corrupción de mi pequeña perspectiva de ese mundo fulgurante y sencillo que se presentaba todos los días previos a su aparición. Con la arrogancia que ella me enseñó, le hice un par de preguntas que no pudo contestar, hiriendo su ego, por consiguiente su tolerancia a mi. Jamás podría contestar esas preguntas, era demasiado tarde para ella, sin embargo yo aun tenia salvación y escapé. El mejor recuerdo que tengo de ella, fue cuando en un resbalón olvidó ponerse su pose y por unos segundos fue solamente una mujer común esperando un beso que nunca llego. La frustración y vergüenza que le causo le debió valer un fuerte castigo, jamás volvió a dar indicios de humanidad.
Ahora aparece de nuevo. Y quiere que la escuche.
Jante
Posted by Neto Cock - 16/04/09 at 09:04:15 pmHumildad y aceptación a martillazos ofrece la Ley de Jante. Jarabe creado para combatir la pandemia mas grande de la tierra, El efecto Dunning-Krugger.
1> No pienses que tú eres especial.
2> No pienses que tú estás a la misma altura que nosotros.
3> No pienses que tú eres más listo que nosotros.
4> No pienses que eres mejor que nosotros.
5> No pienses que sabes más que nosotros.
6> No pienses que eres más importante que nosotros.
7> No pienses que eres bueno en nada.
8> No te rías de nosotros.
9> No pienses que preocupas a alguien.
10> No pienses que tú puedes enseñarnos algo.
Ver la palabra nosotros como un símbolo que representa a la humanidad.
Repetir antes de comer y después de ir al baño.
El Zahir
Posted by Neto Cock - 10/04/09 at 10:04:41 pmCada cierto tiempo pasa que, después de ver, sentir o escuchar algo bello y sublime como diría Dostoievski, soy empujado al vació sórdido de una necesidad que me hace desistir a un sentimiento situado entre culpa y deuda. Invariablemente, inmediatamente después de tener alguna dicha debo someterme al lado opuesto de la sensación, temo pues, perder mi condición mundana que tantos años me ha costado obtener, específicamente veinticinco, eso tarde en colocarme en postura tan cómoda. Por la razón antes copiada, justo después de recibir una dosis de suaves tonos provenientes de un simpático Ukulele por aproximadamente una hora, sé que debo pagar el precio y tomar una píldora de banalidad para llevar mi estado a la actualidad. Debo atar la cuerda y ponerme a disfrutar hasta donde es posible de la asfixia para pasar a dibujar una sonrisa en mi cuello con algo filoso. Debo autoflagelarme hasta sentirme de nuevo en mis zapatos, particularmente en esta ocasión tengo ganas de algo celestial, tengo ganas de algo de moda, tengo un antojo de iconos sobrevalorados. Extiendo mi brazo hacia la zona ignominiosa y escojo al autor que representa mi mayor dolor de estomago. Coelho.
En honor a la imparcialidad me desembarazo de prejuicios, para leerlo me quito mi idiosincrasia, necesito olvidarme de mucho para poder terminar sus libros, me entristece no terminar las aventuras sean temerarias o aburridas. Olvido a propósito su obra referencia, “El Alquimista“, donde entendí claramente que su literatura era estilo Disney. Olvido también su primer obra “El Peregrino” donde entendí que realmente no sé qué es eso que llaman literatura. En esta ocasión me tope con “El Zahir” obra que dio un tiro de gracia a mi esperanza por el viejo. Siendo su edad y su trayectoria en el lenguaje claros argumentos para pretextar una obra que ofrezca algo, éste nos apuñala con el contrasentido y nos vende material caro sustituto de papel higiénico. Y como parte de la compra nos regala pánico, que aparece justo después de notar que son mas de trescientas paginas de odisea tortuosa, divididas en dos capítulos: narcisismo y pretensión. Anduve por las trescientas y pico paginas esquivando los aforismos de este RockStar y su mujer que venían a la vez acompañados de una actitud totalmente mediática y otra totalmente sumisa. Irrisorio su homosexual Banco de Favores, igualmente el cinismo que tiene al jactarse de haber Reenviado el Ascensor, y así obtenido un lugar en el mundo de las letras, para luego, paginas siguientes, llenarse de moralina y condenar la actividad. Seriamente debió tomar las ultimas tres paginas, que son las realmente simpáticas y borrar todo lo demás, en especial esa etapa donde se autoerotiza con su fama, su dinero, su suerte con las mujeres, esa capacidad extraordinaria de seducción y también deshacerse del ficticio, odioso e inverosímil mundo donde sus letras inspiran emociones superiores a miles de personas, cuando en la realidad solo es capaz de provocar unas ganas intensas de tirar escupitajos. Si yo fuese Coehlo estaría realmente paranoico, me cuidaría las espaldas, no caminaría por ningún callejón de noche y contrataría, sin ningún problema, gracias a mi gran fortuna, un catador para que recibiese antes la cicuta, pues existe una latente posibilidad que algún escritor que comparta estas tendencias suicidas tomé un ejemplar de El Zahir y lea todas las blasfemias ramplonas a las que nombra emociones de su vida.
Al decir Escritor, me refiero a los reales.
En este libro expone la inherente existencia de una parte vulgarmente prostituta, si es que existe tal expresión, que todo escritor famoso posee según él, los verdaderos motivos que mueven a la fuente de donde emanan letras, la musa, el origen de la inspiración. Reduce el arte a una disciplina para lograr comodidades y mujeres. Algo de reconocimiento merece su rimbombante cinismo, por ser su propia persona la protagonista de sus propios libros, tal nivel de vanidad es difícil de alcanzar por una persona estándar, realmente se necesita una gimnasia mental extraordinaria para lograr ese desapego con la realidad. Aunque no es una actividad nueva aparecer en obras propias, hay formas para hacerlo con elegancia, por ejemplo los grandes usaban personajes interesantes, alter egos, Wilde se invento a Lord Henry, irrefutable personaje. Cortazar construyo a Morelli, inalcanzable en su filosofía, a final de cuentas, en una profesión como la que él se jacta realizar, se asume la imaginación, se asume como recurso imprescindible y fundamental, y se espera sorpresa e innovación, no la eterna cacofonía de la palabra favorita de Coelho: “Personal“, siempre aderezada con “Historia“, “Leyenda” o alguna otra palabra que denote camino o vivencia.
En resumen, Coelho, eres un maricón con arco.
El Zahir
Resumen: La esposa de Coelho no encuentra palabras para decirle que no lo cree merecedor de fecundar su ovulo. Huye y se embaraza de un hombre joven y apuesto. Y lo mejor de todo es que hace parecer a Coelho un completo imbecil y culpable de haberla empujado al pene de otro hombre.
Espejo
Posted by Neto Cock - 05/04/09 at 02:04:49 pmTuvieron que pasar cuatro años para volver a conversar contigo. Largo tiempo amigo mió, suficiente para olvidar ese sonido áspero que siempre ha tenido tú voz. Tanto es el tiempo que aun la atmósfera se viste ad-hoc con frió y traje viejo.
La primera impresión al verte me da un golpe en el pecho, supongo que las emociones luchaban por el pasillo para salir a tomar aire, pero en verdad me dio un gusto enorme verte tan vivo y con tu carácter intacto después de tanto tiempo que te hice pasar entre las sombras en aquella prisión.
Es imposible quitar la empuñadura y la expectación de mí cara, siendo sincero, espero un golpe y abusando de la sinceridad te diré que sería lo mejor, en verdad deberías hacerlo, no hace falta recordarte que tú sabes donde pegar para provocar hemorragia, y tampoco hace falta decirte lo fascinante que te parece el color de la sangre, más sin embargo conozco tus motivos para no hacerlo, pues tu a la vez conoces mis motivos, los cuales sin afán de justificar al pobre de mi, me redimen de un sentimiento de culpabilidad absoluta y me posibilita el poder dirigir mi mirada directamente a tus ojos.
Hoy, a pesar de tú exilio nunca dejaste de ver y recorrer en cierto modo, a cierta distancia, mis cómicas historias mientras era esa persona independiente de ti y te recuerdo que nunca te negué, que quede totalmente claro este punto, solo te oculte por razones que tú ya conoces y no vienen a encajar en esta primera charla que después de tanto tiempo tengo contigo.
Durante estos cuatro años te he fallado sabrá el diablo cuantas veces, te he mentido otro centenar, nos he llevado muy lejos de nuestro hogar pero estarás de acuerdo conmigo en que las matemáticas exactas solo provocaran rencores entre nosotros y se supone, dado el ambiente y el contexto, que vengo a reconciliarme contigo de manera definitiva; conoces mi talón y sé que sabes que fallaré, te fallaré de nuevo, pero de algo puedes estar en plenitud seguro amigo mió, será de una manera totalmente nueva e ingeniosa, en cierto sentido moderada, claro, dentro los estándares que he venido manejando.
Como sé que quieres saber de mi, te diré, que este tiempo lejos de ti fue positivo en algunos aspectos, el más importante sin duda es que hoy te doy la razón, por más que me alejé, no dejo de ser tú, no lo puedo evitar, te quise destruir en un par de ocasiones, demándame, si, en verdad lo quise, pero aquí estas y al igual que yo a ti, tú me necesitas, negar mi esencia, contraer los hábitos, regular mis sueños, escuchar historias, doblegar mi egoísmo, entregar mi estadía, fueron crueles estrategias para asfixiar tú fría voz. Pero juntos, tú y yo, vamos a superarlo, vamos a pasar por encima de lo que yo en mi modalidad más ruin y severa he puesto en nuestras vidas.
Siento decir que invertí prácticamente todos los recursos, mi dignidad entera se fue en la última apuesta, la persecución de la virtud la perdí en la primera mano y la elegante arrogancia la arroje por la borda al iniciar mi búsqueda por lo trivial. De rodillas me presento ante ti, desnudo y sin nada que ofrecerte más que un par de cicatrices y un par de nombres que no olvidaré en lo que resta de mi camino. Creo yo que esos pocos nombres te bastan, estas conciente de cuales fueron las intenciones, en ambas situaciones lejanas de tú contaminante egoísmo, actué de manera totalmente opuesta a ti, no de manera incorrecta y aun estando en el paredón de fusilamiento y con los rifles cargados de reproches apuntándome, te propondré una apuesta: te aseguro que en éste desliz, en éste soltar del ser, alcance lo más humanamente correcto que todo lo que tú y yo podremos alcanzar en lo que resta del final.
Tal vez te parezca cínico, pero te vi mirándome en mi jornada de rebeldía y noté que en ciertas ocasiones me querías acompañar, sentir conmigo eso que experimentaba. Esta bien, te conozco y no lo reconocerás jamás, pero espero que si aceptes mi apuesta, después de todo ganaste tú y hablándote una vez más con sinceridad, estoy muy cansado como para quererte asesinar de nuevo.
Te invito pues amigo mió a que hagamos una conversación de izquierda a derecha viendo así las acciones y sus respectivos efectos para poder que mis faltas y mis excusas correspondan. Te pido que me pongas al tanto de mí, tengo muchísimo tiempo sin ser yo. Disculpa una vez más pero tu luz no llegaba hasta donde yo me encontraba.
Después de todo no puedes negarte a ti mismo en el espejo.
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