Buscando Indulgencia

Back to White

Es tiempo de quemar tus fotografías justo cuando el invierno te da una enorme ventaja y este sindrome de  Scrooge no me deja respirar, pero no podrá mantener este ambiente que impide borrar tu bonito y peculiar nombre, un nombre que olvidare sin duda. Por fin daré uso a todas esas ideas que no abandonaban mi cabeza cada segundo que pase contigo, siempre sugiriendo que te soltara, que dejara ir el capricho que significabas, esa ansiedad que me obligaba a tener que enseñarte que era yo, solo quería que me conocieras y te toparas frente lo absurdo, algo complejo que no habías visto en tu vida, algo que jamás serias capaz de predecir o reproducir, todas esas abruptas e ilógicas acciones que nunca mas encontrarías en tu camino.

Casi siempre termino exhausto, la inmolación que implica ser yo a la manera que te la mostré es algo que termina agotándome y dejando una enorme marca en mi cuello por tanto tirar de la correa, te enseñaba un poco y luego jalaba de mi cuello para no lastimarte, ese cerca pero lejos nunca había sido tan constante y severo, contigo experimente los limites de ese aspecto en mi, sorprendiéndome por mucho el nivel de evolución que había alcanzado desde la ultima vez que lo hice, quien sabe, tal vez algún día sea bueno en esto. Pero no tuve opción, siempre al ultimo muero abrazado al final, a ese final que presenciaste y era justo lo que quería, anhelaba que me vieras desvanecerme sin poder hacer algo al respecto, sin poder impedirlo, pues no entendías lo que pasaba, tu solo me mirabas esperando alguna reacción que te mostrara la parte de mi que te agradaba.

Siempre me pregunto si alguna vez intentaste entenderme, siempre quise saber que pasaba por tu cabeza cuando veías el fuego en mis manos, creo que parte de tu enorme éxito como ese sentimiento que escapaba de mi razón fue tu completa falta de interés por conocer las razones que generaban tales comportamientos, tu absoluto desentendimiento del origen de mi nefasto humor, ignorabas todas las espinas que me rodeaban cuando te sonreía. Justo por eso tuve que cometer ese asesinato emocional, te escaparías de mis manos, iba terminar odiándote por contraerme de nuevo, te culparía de mis vergonzosas limitaciones, me recordarías a mi, traerías de vuelta esa parte de mi que no quiero ver en mucho tiempo. Resultaba tan fácil estar contigo que no me dejaste otra opción. Te pido una disculpa, en cualquier otra ocasión me pusiera en el cuello esa cuerda por ti, pero hoy tengo algo que hacer.

Arcelia

Ese inconfundible tríptico: mal olor, mala educación y mal gusto. Aun expulso humo de mi pecho y quito cenizas de mis hombros pero sobreviví. Es un alivio salir ileso de ese pozo de ambigüedades y contradicciones que me mostró cara a cara un poco de la diversidad-retraso-social de este planeta. En verdad no los culpo, pero no los expió de ser unos simios carentes de las convenciones sociales mas sencillas, básicas y enormemente ligadas al sentido común existentes en este mundo, bueno, la parte que yo conocía del mundo.

Si me pidieran que definiera al pueblo de Arcelia de manera fría en una sola palabra, instintivamente e instantáneamente contestaría POLVO, para mi fortuna no abro mucho la boca, tan solo para las dos necesidades básicas del ser humano, comer y mentir, pero las veces que lo hice sentí que una enorme capa de polvo envolvía mi garganta y no desaparecía hasta después de un tiempo, ya que la consumía por completo. Desconozco el contenido vitamínico o que tan nutritivo es el polvo, pero me siento sano y no presente prognosis de alguna enfermedad ya conocida por alguna ciencia terrestre, estando en ese desierto eso es logro.

Me transforme en un misterio con extremidades que deambulaba con pálido rostro y actitud alienígena por ese pueblo, ahogado en miradas envenenadas de prejuicio y desprecio, ignoraban por completo mi simpatía-empatía y buen sentido del humor que mostré cuando cruzaba comunicación con esos primates que me provocaban una terrible dispepsia, pero que disimulaba con mucha habilidad. Ahora soy capaz de conversar con Copérnico y converger emocionalmente, se lo que sintió cuando trato de doblar un paradigma bien establecido en un pueblo con sus cabezas dentro y rebasando su propio esfínter. Aunemos a este rol de bicho raro el traer en el hombro un perico viejo, de filosofía vulgar y barata que no dejaba de repetir cosas que yo inocentemente había descubierto a mis veinte años de edad y que repitió a diestra y siniestra como dignos axiomas que desaparecerían la niebla de mis pensamientos.

Aun siento las nauseas.

En fin, en términos generales creo que el mapamundi se adornaría de narcisos si quitaran ese soez pueblo del mapa.

GimpStyle Theme design by Horacio Bella.
Entries and comments feeds. Valid XHTML and CSS.