La Excepción

Dando un vistazo al estercolero, me confieso, a mi mismo por supuesto, poseedor de un sin fin de vicios vergonzosos pero… Oh de nada valdría esto sin este Pero de color dorado es tan hermoso que lo diré de nuevo, Pero poseo una característica única, por lo cual soy único.

Mi tratamiento hacia esta es como un vulgar atributo, es la manera más fácil de darle mesura pero en realidad solo sale a relucir si hacemos una disección y extraemos lo que seria mí imperativo categórico, sin temor a errar es un legítimo fenómeno. Mi habilidad es que yo…(redoble de tambores) soy capaz de “no mirar las posibilidades“. Así es, exacto, ignoro por completo las opciones, mi indiferencia de carácter maestoso no puede ser igualada pues no existe en otra parte que no sea en el subsuelo de este su muy probable enemigo. Se lo que dirás enseguida, “No sirve de nada, es algo inútil, estúpido” etcétera, etcétera, lo sé, y es cuando te pregunto ¿Qué sientes cuando vuelas? ¿Qué te dice Dios cuando te habla? ¿Cual es el aroma de las estrellas? Correcto, no lo sabes, así que no desperdiciare mi  tinta en tratar de trazar tan complicado paisaje en el limitado lienzo que te fue heredado por otros igualmente estrechos, además no cuento con tanta destreza.

Ignorar por completo los distintos caminos y aferrarme a mi error, caer en el fango de mis malas decisiones aunque aparezca ante mí el camino dorado de la comodidad y de la ventaja, si no es lo que escogí entonces bienvenido al cajón de lo inexistente. Por más tentadoras y atractivas sean las opciones que el azar en combinación con la perpetuidad de mi buena fortuna pongan en mis narices, mas brillante es mi voluntad de transformarlas a nada. Me gustan los caminos largos y llenos de espinas, me hacen apreciar el panorama y cuidar cada detalle que me rodea, disfruto empezar a recorrerlo lento pero aumentando poco a poco mi velocidad hasta llegar al punto que los frenos no puedan hacer alguna diferencia y justo antes de toparme con el muro pintar una larga sonrisa y sentir como se deshacen los dientes con el impacto.

En realidad las únicas victimas de este estigma son aquellas a quien me aferro con fervor, son las únicas que pueden realmente levantar la queja al viento casi imponiéndose ellas mismas como mártires de las circunstancias pero estas carecen de protagonismo, pensándolo bien esta maldición de “no errar al error” tampoco es protagonista pero tenia ganas de presentármela alguna ves, siempre ha estado ahí, sentada, esperando el momento exacto porque eso si es, es oportuna y no pierde un segundo para darme esos malos consejos que sigo al pie de la letra a pies juntillas sin cuestionar y sonriente. Tan solo espero que algún día me tome más en cuenta y me deje hacer algo por mi mismo, o tal vez aun no estoy listo.

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