Él

Parado en la cúspide del mirador que abarca toda la cuidad, mira fijamente a sus semejantes esperando descifrar el origen de las marcadas diferencias entre él y ellos.

Él es un sobreviviente, salio completamente ileso. Lo dotaron de una religión al mero estilo buffet y nunca ataron en su cuello las tormentosas sogas religiosas, jamás intentaron asfixiarlo con ellas, nunca lo condicionaron en el aspecto espiritual, no hubo proceso de zombificación, no hubo infección latente en el entorno familiar. Los pocos símbolos de autoridad moral fueron ya responsabilidad de él aniquilarlos, fue fácil, tan cínicamente fácil que no puede recordar cuando lo hizo; no puede recordar como lo hizo y tampoco puede formar memoria de cuando adopto a su iconoclasta interior, pero lo hizo y ha cuidado celosamente bien de él.

Se sobreentiende la libertad, la ligereza de sus pasos, la posición antidogmática y el saludable sentimiento de poder asociar fenómenos a causas que le sonríen a la razón y al método. Sus contemporáneos se están ahogando en el pozo sin fondo, y nadie, ni siquiera el puede hacer la diferencia, nadie quiere que haga la diferencia, nadie lo quiere, nadie lo entiende. Los modelos adoptados representan la decadencia de su generación, la virtud, el intelecto, la voluntad son desplazadas por cosas con insignificante brillo, nimio pero lo suficiente para cegar al orbe victimas de supercherías y obsesionados con lo banal.

Le sorprende mucho que sus semejantes aun sigan pidiendo cosas al aire con las manos unidas lo cual sin duda es un cuadro conmovedor y casi tan tierno como la cara de expectación cuando están aguardando por respuestas mientras el mundo sigue con su perpetua rotación.

Asesinó a todos sus ídolos uno por uno, vio el desfile de esas cabezas llenas de ideas falaces y entorpecedoras. En la época en que le toco vivir no vale la pena cargar con ideas ajenas, nadie es digno, los que eran ya están muertos y lo mas seguro es que la reputación de la mayoría de ellos era simple mercadotecnia.

Terriblemente ilógico resulta él, su voluntad no es jalada por intereses de ningún aspecto, solo camina por la voluntad de hacer una cicatriz enorme en la cara de la tierra y espera lograrlo sin la posibilidad siquiera de poder titubear o voltear hacia los lados, para el no hay mas opción que esa.

Sus padres merecen sus agradecimientos, de hecho no fueron sus acciones, si no la carencia de ellas las que permitieron que no se opacara el cristal de su realidad. Si los pone en escrutinio se diría que simplemente no le sujetaron las manos y nada mas, no merecen más crédito que eso. Lo que verdaderamente es dueño de su gratitud sin duda alguna fue su entorno, el sencillo hecho de que sus alrededores estuvieran llenos de silencio, que no hubiese gente, fue lo que verdaderamente lo hizo como es. Sin ese espantoso contaminante que representa la gente tanto con sus revolucionarias y conservadoras ideas, ambas estupidas cada una en su particular sentido, este individuo pudo volar sin lastre, estando el con sus pensamientos a solas, sin interrupciones, sin sugerencias, tan solo una torre de libros lo acompañaban y adornaban su alcoba, procedió a soñar, nada lo distrajo de esas letras.

Dicen que cuando mentes como la de él quedan a solas con grandes ideas, se suele despertar un hambre insaciable: y así fue. Inhalar ideas es algo pasivo, crear es algo definitivamente activo.

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