Cohetes Color Rosa

Están goteando mentiras. Caen de ti. Cada que avanzas, retrocedo para armar la ilógica, para exponerme argumentos que refutan tus enunciados repletos de situaciones anacrónicas. Imposibles. A la distancia que estoy me siento afectado por un trance influido, supongo yo, por el movimiento de tu boca, movimientos pueriles, tanto esfuerzo para escribir algo en mí, supongo que no te importa la cantidad de paginas, sino simplemente dejar una nota. Diga lo que diga, no dejo de sentir el peso de tu presencia, miras el océano para planear tu nueva estrategia. Mi patetismo esnobista sale a relucir y  te doy a probar un poco de mi contra-sentido, tan sólo para divertirme (ponerte a prueba) y hacer de nuestra platica un galimatías, donde el más interesado tendrá que explotar y aventar el  ¿qué mierda quieres decir?, yo tengo puesto candado. No hay duda corriendo. Exhalo, relajo los brazos y me preparo para tu próxima queja. Estoy un poco ansioso de ver el futuro, según yo, te iras y dejarás de intentarlo. Espero no equivocarme porque en verdad quiero volver a verte. Pero desde más lejos. Pisa el freno de una buena vez. No es saludable que llegues a los mil días intentando, en todo ese tiempo no he despertado ningún día pensando en algo con referencia a nuestros encuentros, cuando te veo es cuando te recuerdo y la mayoría de las veces quiebras mi sonrisa. Mientras hablas mira mis manos, estoy haciendo un cálculo, ¿de qué?, eso no importa, de lo que sea con tal de escapar de tus profundas reflexiones. Escapo del reino, de los diamantes en el cielo. Pero pronto me alineare de nuevo, le diré a la inercia que me lleve de nuevo a donde ella quiera, con una condición: que me lleve lejos de tus anécdotas. De esas pesadillas personalizadas exclusivamente para mi disgusto.  Olvido alcánzame. Pues debes notar que a nadie le importa.

Cracks

Adán en Edén

El último que leeré.

Por favor, volví a rogar, no me dejes envejecer así. Hazme depender de una mujer, un hijo y un amigo, no de la vanidad y la sujeción literarias. La gloria es la máscara de la muerte. No tiene descendencia.
Abelardo guardó silencio.
Yo sólo le comenté: —Lee a los escritores, pero no los conozcas personalmente.

Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas

Y así nos dejas. Cada vez más ciegos. Cada vez menos lucidos.

Sartre del Che

Preso en casa

Ese cuadrito azul, que es el cielo de los presos”

Riesgo

Huelga decir que el riesgo es nulo, es otra de esas cosas contundentes de las que me salve, al igual que del servicio militar. Por eso mejor expondré lo mucho que desconozco cómo me la pasé sin mí este rato. ¿Qué hice? Lo desconozco, pero en definitiva cuando salí de vacaciones no me llevé dentro del equipaje. Recuerdo que estaba leyendo el Ulysses de Joyce, y sufriendo mí maldición #14, que vendría siendo la de no poder dejar un libro a medio leer. Joyce es odioso, y ahora ya entiendo a Coelho, otro odioso, éste decía que Ulysses es un libro el cual todo intelectual se refiere a él como una obra maestra pero misteriosamente ninguno de ellos puede explicarte más o menos el camino que sigue o de que se trata la historia. No me apetecía leer, tenía muchísimas ganas de hacer nada, pero la nada absoluta, esa que también incluye evitar hacer nada, vaya, era ese viaje fuera de ti, etéreo. Renunciar a la única cosa que sientes noble te deja como un extraño en el mundo, y viene a ser novedad que aproveché ese sentir extranjero para renunciar al sistema en que me encontraba, lo cual siempre trae problemas, la libertad es muy cara, se debe pasar muchas hambres mientras la disfrutas, pero venga el riesgo visible, no se debe tomar nada tan en serio, que de esta nadie sale vivo, esto convierte al riesgo invisible. En mi ausencia pase los días siempre atento a la hora cuando el sol se oculta en el horizonte, hacía mucho que no presenciaba algo tan grande y a la vez sencillo, la multitud no deja ver ciertas cosas y uno tiene que hacerse tantito para atrás para poder apreciar el retrato entero para luego escoger lo que a uno más le gusta. A mí me gusta esto, el soltar, el nada místico, el nada obligatorio, la inercia y nada más.

Los 25 de Abril son bonitos

Mary, carry your shame…

Al ritmo de Freedom Hangs Like Heaven tengo que admitir que soy un ser asqueroso y tengo un aura que irradia estupideces e injurias, por las cuales la gente bonita se ve afectada. Una disculpa para todos ellos, si me ven evítenme.

(No hace falta un mensajito, en serio ésta vez fue la ultima y sin ánimo de chingar, jamás aparecerás de nuevo.)

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